Tu trato con los animales hablará de ti mejor que tus palabras -R.M.J.

sábado, 6 de septiembre de 2008

Mister Snake - Utrecht, Holanda

Hace relativamente poco tiempo que Mr Snake llegó a casa. Un día, como digo hace no mucho, cuando iba al gimnasio (que más que un centro de deporte es una sala de tortura al más puro estilo de la Inquisición, o al menos eso me parece a mí), cuando vi un lindo gatito que empezó a enredarse entre mis piernas, pidiendo mimos, solicitando ayuda, tal vez. Le di los mimos pertinentes, pero el minino erre que erre que no quería separarse de mí. Yo que llegaba tarde, el gato que estaba en la acera de una calle muy céntrica donde siempre hay mucho tráfico. Yo cagada, pensando: "Nada, que ahora voy al gimnasio y cuando vuelva me encuentro al mixín ahí todo tirado, muerto bajo las ruedas de un coche y a mí me dan los siete males. Qué hago? Qué hago!!!".
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Le cogí en brazos e intenté (sin éxito) encontrar de dónde había salido, si tenía dueño o casa o chabola o algo, pero nada. Así que, como el tiempo apremia y en la sala de torturas si no eres puntual no pasas, tomé la única opción posible: me lo traje a casa. Le di comida y agua y salí como alma que lleva al diablo a sufrir la oportuna ración de tortura. A la vuelta, más mimos, más pedir caricias, vamos, un solete. Qué falso, el cabrón! Cuando vio que ya me había robado un trocito de corazón fue cuando empezó con los arañazos, mordiscos, puñetazos (sí, sí, que es boxeador aunque cueste creerlo). En fin, le llevamos al veterinario para ver si tenía chip, colgamos un anuncio en una página al efecto para ver si alguien lo había "perdido", nada. Se quedó con nosotros.
Buscarle un nombre fue tarea complicada. Nos decidimos por el que tiene porque este gato no camina, sino que repta, como las serpientes y se va contoneando de tal manera que las leyes de gravedad son nada para él.
Nos encontramos todavía en la tarea de socializarlo, pero poco a poco el muy granuja nos va haciendo creer que lo estamos consiguiendo. Ahora araña y muerde sólo "para jugar", aunque yo tengo las manos que da asquito vérmelas.
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Mr Snake es un fanático absoluto de la comida: todo le vale, desde el pollo asado a la crema de calabaza pasando por todos aquellos platos que se os ocurran. No le importa si es dulce o salado, si es líquido o sólido, le da igual. Mientras sea comestible, basta. Come sin sentido ni conocimiento y el veterinario se está forrando a costa nuestra, porque desde que ha llegado las visitas a la clínica por comida son demasiado frecuentes.
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Las peleas o juergas que se trae con Chipie no son normales y, si te pillan despistado puedes llegar a creer que ha estallado una guerra nuclear. Con Bonnie (que también llamamos Boo) las cosas son diferentes (ya sabéis que Boo iba para hijo único y le cuesta tolerar la presencia de otros de su especie y, si además son revoltosos como lo es "el nuevo", ni te cuento). Por lo que, cuando Snake intenta provocarle, lo único que se lleva es un bufido que lo deja tieso (tres segundos más o menos) en el sitio y le hace desistir en su empeño durante diez o quince minutos.
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Éste es BONNIE. .
"Boo", es un gato callejero que un buen día decidió adoptarnos. Se presentó en la terraza mientras desayunábamos. No sabemos de dónde vino ni adónde iba. Simplemente debió pensar que no seríamos unos malos "compañeros" de piso, y aquí se quedó.
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Éste es CHAPIE. .
En la página web de un asilo de la ciudad, mi cotillo quedó atrapado por los encantos de una cosita roja que buscaba "dueño". Así que fue a por él. Chipie llegó a casa hecho una piltrafilla, el pobre (sin duda, se trataba de un animal maltratado). En el asilo lo habían curado, operado, pero hay heridas que no se borran, que quedan escritas con sangre, y eso es algo que no sólo nos pasa a los humanos.
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Mister Snake, tiene un vicio inconfesable que no seré yo quien revele. Un vicio que casi le cuesta la nominación y consiguiente salida de la casa, pero ha podido más el cariño que le tenemos y por eso disfruta de una enésima oportunidad.
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Boo y Chipie no pueden salir a la calle, porque son unos gilipichis que lo único que hacen es saltar a las terrazas de los vecinos, metiéndose en lugares de los que no pueden salir, con lo que me veo obligada a andar jugándome la vida para recuperarlos (es que esas terrazas son más bajas, y claro, bajar bajan bien, pero después no pueden subir. Y ahí estoy yo, cual Bourne cualquiera, con medio cuerpo colgando el aire para poder pillarlos, que no es plan). Pero yo dije como este gilipichi es más joven y parece que tiene energía así como para diez, qué tal si le dejamos salir, que desfogue energía por ahí y a lo mejor así está más buenín? Bueno, pues eso hemos hecho. Y es para partirse de risa. Es como tener perro, lo juro. Se pone donde la puerta hasta que le abras (no le importa el tiempo que tenga que esperar). Una vez abierta la puerta sale como alma que lleva el diablo y se sienta UN METRO más allá!! Yo es que me descojono. Parece el guardián de la casa. Después ya se da unas vueltas por todaaaaaaaaaas las plantas de la terraza, una a una. No sé si para morderlas todas o porque sale a su tío Bru y tiene complejo de jardinero. Vete tú a saber. Al cabo de un rato ya ejerce su función de gato y se echa unas carreras o intenta cazar algún pájaro (de momento no lo ha conseguido, de lo cual me alegro, porque si un día me aparece con un cadáver en la boca como presente, por dios que caigo muerta).
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Odia, qué digo odia, recontra odia la lluvia. Y la muy guarra parece que espera a empezar cuando el pobre bicho sale. Así que ahí lo ves correr a refugiarse en la caseta de cristal, y no hay forma de sacarlo. Y ya el colmo fue un día que granizó y venía con el rabo tannnnnnnnnn gordo del miedo que pasó que yo creí morir de un ataque.
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Vamos, que en resumen, el bicho se hace querer, sobre todo por las risas que nos hace pasar, como el día en que le dio por sentarse (literalmente) en el sofá, que parecía un paisanín rascándose sus partes nobles.
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Lo peor, cuando caminas por la casa con las luces apagadas y te pegas un susto de muerte pensando haber visto al demonio, un alien o vete a saber qué, y resulta que sólo es él que más que un gato parece una luciérnaga de cómo le brillan los ojos.
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Todo un crack.
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Begoña Rellán "Bira"- Utrecht, Holanda
http://nadiemequitalobailao.blogspot.com/

9 comentarios:

BIRA dijo...

Muchísimas gracias por haber puesto aquí las historias de mis gatines! Me han hecho muchísima ilusión las palabras que has dejado en mi blog y el saber que alguien que se preocupa tanto por los animales haya demostrado interés por nuestra historia.

Laura dijo...

Una historia muy bonita y enternecedora. Todo un personaje Mr Snake. Y Bira, alabo tu solidaridad para con los animales.

idoia dijo...

qué decir que no sepas ya?? toda una historieta la de Snake....enhorabuena por la historieta y por salir aquí!! besín

Thiago dijo...

Olasssssssssss Ricardo y olassssss Bira, Me encante encontrar por aquí un relato de una amiga de los blogs...

Bira demuestra un gran amor por los gatos y Mr. Snake es toda una personalidad, me encanta..! La persona que ama a los gatos ama a la humanidad pq si aquellos tienen siete vidas, quién nos dice que una de ellas no sea de algún antepasado nuestro? jajaja.

Enhorabuena, Bira, y felicidades tb. a ti, Ricardo que ya sabes que admiro mucho esta tarea tan ingente que llevase en favor de los animales maltratados.

Un bezo a los dos y a todos los posibles lectores de estas bellas, tiernas y sinceras historias de Bira.

Ines dijo...

Que graciosa la historia de Mr. Snake, la verdad es que las personas que nos gustan los animales tenemos mucho para contar. Y que decir de las relaciones entre los veteranos y los nuevos de la familia,alguna vez te da ganas de tirar la toalla, pero es que les coges tanto cariño... Y la foto sentado como un señor con la mano ahí mismo, por favor, si parece que está posando, jaja

Dragon dijo...

Jajajajaj!!...me he matado de la risa leyendo este relato. Me encantó, y de verdad que asi son los gatos, unos pillos, como nos manejan a su antojo. Pero también son adorables. Los amo, yo tengo 3, la Catalina de los Rios, (que se parece a este pillin de la historia) el Monito y la Camila. Y tambien tienen sus comportamientos propios de cada uno, su lenguaje y sus mañas. Tendrá mas historias como esta para leer?

BIRA dijo...

Gracias a todos por los comentarios.
Laura, me gustaría hacer más, pero en casa ya no hay sitio, y tengo miedo que si meto algún bichín más, tenga que salir yo!
Ido, algún día deberías escribir acerca de quién tú sabes, porque daría para un libro!!
Thiago, nuestros caminos se cruzan en una buena causa. Eso nos honra (es que no tengo abuelas, jo, quién me va a echar las flores).

Gracias, Inés. El día que le dio por sentarse así (no lo ha vuelto a hacer) casi nos mata de risa, porque de verdad que fue total.

Dragón en mi blog siempre hay sitio para historias de estos tres mequetrefes, no sólo de Snake (aunque este parece que las prepara).

Saludos y buen finde!

Odi dijo...

Bira, es toda una sorpresa tu arribo. Soy una habitué de Linde5, y me hace feliz conocerte.

Capto en ti a una persona muy inteligente, porque sólo una persona inteligente puede cambiar la tortura de la gimnasia por la salvación de un gatito.

En cuanto a la historia de Mister Snake, es hermosa, divertida y bien contada.
Ahora, Mister Snake me parece un desvergonzado. Mira que tocarse justamenta ahí cuando lo están fotografiando. Si hasta insinúa que se burla de quien le tomó la foto.

Sin duda, Mister Snake ya ocupa un lugarcito en mi corazón.

Gracias por traerlo al blog de todos.

Un beso.

(Por si puedes, te invito a leer mi relato titulado "Esperando la comida". Lo encontrarás en galería de las letras)

Alejandro dijo...

Bira, qué buen dúo forman tú y Snake. Tú con con la palabra escrita, ágil y llena de buen humor, y Snake con su pillería, porque más que un gato parece un ser humano entregado al placer solitario.

Te felicito por tu sensibilidad hacia los animales. Sin ti, el Mister seguro que no contaba el cuento.
Gracias por traerlo al blog de los artistas anónimos.
Seas bienvenida.

Un salud guatemalteco