Tu trato con los animales hablará de ti mejor que tus palabras -R.M.J.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Mis dos perras


Bueno, al principio no eran mías.

Se supone que eran de mis hermanas que son quienes las querían. Ellas las iban a cuidar y a pasear, las iban a lavar y a peinar y atender y llevar al veterinario…, en fin, todo el trabajo que conlleva tener dos perras (las perras no mis hermanas). El caso es que se han echado novio (mis hermanas, no las perras) y ahora el que las cuida, las pasea, las atiende y las lleva al veterinario (a las perras no a mis hermanas) soy yo.

Son dos perras schnauzer enanas, pero que no lo oiga mi madre. Mi madre prefiere decir que son schnauzher miniatura; a ella le debe parecer menos ofensivo y políticamente correcto, como si las perras fueran a protestar por el insulto.

Mis perras se llaman Dana (por Dana Scully de Expediente X) y Elfa (por El Señor de los Anillos). Y son listísimas. Si, ya sé que todos los dueños de perros dicen que los suyos son los más listos del mundo; pero es que las mías lo son y, además, hablan. Incluso estuve pensando en mandarlas a la UAX (Universidad Alfonso X el Sabio) pero no me concedieron las becas.

Son madre e hija. Dana es la madre de Elfa. Y el caso es que Dana ya está mayor, apenas quiere andar la pobre. Cuando hace calor se queda espatarrada y pegada contra el suelo en una posición que parece una rana aplastada y no hay quien la mueva. Bueno, porque siempre fue un poco terca además. Jamás he conseguido que si ella va por un lado de una farola y yo con la correa por el otro se de la vuelta ella; siempre tengo que volver sobre mis pasos yo e ir por donde ella quiere.

El caso es que ahora no anda, ya digo. Se queda quieta y se pone a mirar hacia atrás como señalando algo; esperando, con la mirada cansada y perdida. Entonces es cuando se produce el milagro y mis perras hablan. Elfa se acerca a ella y le dice algo muy bajito al oído, algo que yo no he podido oír aún, pero me imagino que le dirá algo así como “venga, mamá, que te viene bien para tu reuma”, o alguna frase de ánimo parecida; pero entonces y sólo entonces, Dana, después de pensarlo un rato, reanuda la marcha y va, de mala gana, hasta el final del paseo.

Ahora estoy muy triste. Temo por ella y temo que se vuelva para mirar sintiendo que es la muerte la que tiene detrás, cada día un poco más cerca.
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THIAGO - Madrid, España
http://elblogquethiago.blogspot.com/
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Thiago, es también autor del relato "TA CO NA TA", que se puede leer en Linde5-Galería de Las Letras.

6 comentarios:

Odi dijo...

"Mis dos perras" bien podría titularse "Mis dos hijas", por el cariño que demuestras y la atención que le dedicas.
Es un texto simple, bonito y coherente, por eso, Thiago, tengo que dejarte mi enhorabuena.

Sigue amando a los animales que así continuarás creciendo.

Amanuense dijo...

Mi querido Thiago un gran relato lleno de cariño y ternura como tú mismohe disfrutado mucho al relerlo .Querido Linde te felicito por los cuatro blogs no se de donde sacas tiemp pero enorabuena,continuua asi el tema del maltrato a los animales un alg de lo quse debería hablar más y todos deberíamos poner nuestro granito de arena.En fin sigue así besos

tito dijo...

Un relato muy bonito, Thiago. Deja al descubierto sentimientos y entrega. Sin duda, Dana y Elfa forman parte de tu vida, y sin ellas tu vida no sería posible.

"Mis dos perras" en Linde5-otro enfoque, cumple la función de mostrar la parte buena de los seres humanos, eso le da una dimensión distinta al blog. Claro, esperemos que siga así, que aparezca gente como tú con textos que alimenten esa intención.

Felicitaciones, Thiago. Y a seguir escribiendo cosas tan deliciosas como esta.

Tito Grandi

nora dijo...

Cómo es la vida, Thiago, nos vinimos a encontrar en otro cuento (aunque aún palpita en mí el recuerdo de tu Taconata).
Nuestras dos perras (porque también son un poco mías) viene a poner de manifiesto tu sensibilidad y amor hacia los animales.
Yo también tengo un cachorrito. Es pequeñito, pero para agrandar su imagen le pusimos un nombre de emperador; lo llamamos Nerón.
Quizás por eso me identifico tanto contigo y con las perritas; ellas son parte de tu vida y vos las necesitás como el aire para respirar. Y esa es una hermosa relación.
Enhorabuena, Thiago.

Hasta el próximo cuento.

BIRA dijo...

Tus perritas son preciosas (aunque más pequeñas que mis gatos, jeje) y afortunadas por tener a alguien tan cariñoso como tú como compañero.

Ya habia leído esto en tu blog, pero nuevamente te felicito. Rebosas ternura, Iago.

Gu1ta dijo...

precioso relato... y preciosas las perras (no tus hermanas)...