Tu trato con los animales hablará de ti mejor que tus palabras -R.M.J.

lunes, 31 de marzo de 2008

La mamá tortuga y el bebé hipopótamo



Una hermosa historia real.

Un bebé hipopótamo sobrevivió al tsunami que se produjo en la costa de Kenya, y ha establecido una fuerte relación afectiva con una gigantesca tortuga centenaria. La gente de la ciudad portuaria de Mombasa, son testigos de este ejemplar acto.

Todo comenzó el 26 de Diciembre de 2004, cuando el hipopótamo -llamado Owen y de cerca de 300 kilos (650 libras)-, fue barrido por el río Sabaki y arrojado al Océano Índico, y después traído de nuevo a la orilla por el tsunami. Momento que pudo ser rescatados por los guardabosques.

- El hipopótamo fue adoptado por una tortuga de unos 130 años, y ella parece muy feliz con ser su madre -dijo el ecologista, Paul Kahumbu, que está a cargo del Parque de Lafarge-. El hecho de haber perdido a su madre, traumatizó al pequeño y tuvo que buscarse una madre sustituta. Afortunadamente, la tortuga lo acogió y se estableció un enlace fuerte. Nadan, comen y duermen juntos. El hipopótamo sigue a la tortuga exactamente igual que seguiría a su propia madre. Si alguien se acerca a ella, el hipopótamo llega a ser agresivo; como si la protegiera. Biológicamente, el hipopótamo es un bebé, y por tanto, permanecerá con su mamá unos cuatro años más.

Por lo visto, la vida también se mide por el número de sorpresas. Como esta historia verdadera que nos demuestra que si nos lo proponemos, poco importan las diferencias. Todos podríamos aprender de estas criaturas tan dispares, y encontrar una forma de andar la trayectoria de la existencia juntos; sin las codicias ni las vanidades que provocan las divisiones.
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Odi Guevara - Madrid, España
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Fotos e información tomadas de Internet.

2 comentarios:

tito dijo...

En todo encuentro ternura; ternura en las imágenes, y ternura en el modo de contar la historia.
Resulta curioso que animales de especies tan dispares se complementen así.
"La mamá tortuga y el bebé hipopótamo", son un claro ejemplo de compenetración para poder existir. Por lo visto, todavía tenemos mucho que aprender del mundo animal: ellos se unen, nosotros nos separamos.

Odi, mucha sensibilidad para distinguir el tema, y mucho sentimiento para contarlo.
Enhorabuena.

Tito Grandi

BIRA dijo...

Grande y tierna la historia y preciosas las fotos, especialmente cuando "madre e hijo" están recostadines, tan juntos, tan lindos.

Este año, si dios quiere y el demonio no lo impide (que uno ya no ha querido y/o el otro lo ha impedido ya), tenemos previsto ir a Kenia y en el itinerario está Mombasa. A ver si hay suerte y todavía podemos observar a estos dos seres maravillosos.