Tu trato con los animales hablará de ti mejor que tus palabras -R.M.J.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Ventanas gatunas


-Deseo tantas cosas, deseo que las sombras de los fantasmas ruidosos huyan lejos de mi campo de juego, que las piedras sirvan sólo para posarse mientras llueve en el patio del vecino. No sé, tantas veces he pensado que asomarme a la ventana fue la mejor idea, veía tanto adentro de la otra realidad. Tenía hambre. Tenía frío. Empezaba a llover nuevamente y yo debajo de una hoja roída. ¿Qué hacer? Nadie me mira, nadie sabe qué soy.
Mientras tanto la corriente subía en la zanja, yo no sabía nadar, casi me ahogo. Tenía hambre, y una rata alrededor estaba hambrienta también. Tenía que huir… Pero el agua… La cerca… La ventana. Decidí. Allá vooooy! Me enganché de la malla metálica cerca de donde estaban los "otros", sabía que no eran gatos, pero tenían comida. Tenía miedo de morir sola, lejos del hogar, donde sea que eso sea. Cualquier compañía o gesto de amor era bienvenido.
Un día decidí acercarme a la puerta, mientras una mujer tendía unos trapos. Por primera vez en días sentí calor y probé bocado. Dentro de la puerta había música, niños, comida, y una cama para mí. ¿Me estaban esperando? Tuve mi primer baño, un collar con mi nombre, vacunas, me cortaron las uñas y tengo todo un pequeño reino para mi. ¡Qué loca es la vida! ¡Cómo cambia la vida al mirar por la ventana!

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Cuatro meses han pasado desde que se asomó a la ventana y la adoptamos. Mota sigue con nosotros. Nos ha hecho tan felices! Mi madre contenta porque finalmente tiene una "nieta" con quien jugar, mis hermanitas porque tienen a quien corretear, a mi otra hermana porque le despierta el instinto maternal, y bueno, a mí, porque simplemente es el tipo de compañía que disfruto. Aún esta adaptándose a nuestro ambiente, aunque me imagino que se siente bien porque ronronea todo el tiempo. Ella ama su espacio y le gusta estar entre nosotros como una más del clan. A veces creo que nos habla porque cuando le decimos "¿quién es la gatita más linda de este mundo?", ella, de dramática, cierra los ojos y dice: miau.

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-"No ser nada para nadie es quizás la peor suerte que cualquiera puede pasar. Mucho peor cuando no se puede hablar"-

Quizás esas hubieran sido las palabras de Mota, mi gata, si un día de agosto no se hubiera puesto a llorar bajo un aguacero… Su llanto era más que eso, era como el eco del dolor nauseabundo y solitario que tantos pasan en la calle.
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Mar Alzamora - Ciudad de Panamá, Panamá.
http://zalemm.livejournal.com/
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Mar Alzamora, es también autora del poema "El día que no hubo noche", y del relato "Polvo cósmico", que aparecen en Linde5-galería de las letras.

La lección


- Papá, ¿en qué árbol crecen las balas ? -preguntó el hijo a su padre, un perro labrador experto en detección de explosivos del ejército inglés en Afganistán.
- No hijo, quién te metió esas ideas, las balas no crecen en los árboles -le explicaba el padre.
- Pero entonces como es que crecen, como se vuelven tan venenosas ? -vuelve a preguntar el perrito, de solo 10 meses de edad.
- ¿Venenosas ? No, las balas no son venenosas -le intenta explicar, tratando de disimular la gracia que le provocaban esas preguntas.
El padre, un perro ya adulto y con mas de 5 años de experiencia en el ejército intuía hacia donde quería llegar su hijo.
Hacía una semana el perro líder del escuadrón antibomba había muerto al ser alcanzado por una bala durante un fuego cruzado con supuestos terroristas. La muerte del líder del escuadrón había hecho ascender al padre del pequeño hasta el puesto de nuevo líder, algo que había esperado desde que entró a la fuerza, pero al parecer esto preocupaba a su pequeño hijo.
- Pero las balas matan papá, deben ser venenosas, además yo vi una el otro día, y parecen bellotas, deben ser de algún árbol -continuaba explicando su razonamiento el pequeño.
El padre decide explicar con mayor detenimiento y así terminar la conversación que ya se le estaba haciendo algo incomoda.
- Las balas no crecen en los árboles hijo mío, las balas las hace el hombre, él las fabrica con materiales que solo él sabe manejar, y tampoco son venenosas, las balas matan porque provocan mucho daño al entrar en el cuerpo.
El hijo miraba con ojos grandes, asombrado de su nuevo descubrimiento, pero era demasiado curioso como para detenerse en ese momento.
- Y para que usan las balas los hombres ? -volvió a preguntar el perrito.
- Para combatir a sus enemigos -replicó el padre-, por ejemplo en una guerra -agregó después.
- ¿Guerra? ¿Qué es la guerra ? -seguía preguntando el perrito.

El padre intentaba explicarle lo complicado que es la guerra, dándole una explicación lo suficientemente confusa como para que su hijo abriera los ojos tan grandes como podía y ya perdiera el control de su lengua que le colgaba de la boca abierta al máximo de sus posibilidades.

Luego de un rato de quedar así, el perrito comienza de nuevo.
- ¿Y por qué los hombres hacen guerras papá ?
- Hay muchas razones, pero sobre todo se inician cuando un grupo de hombres quieren algo que otros tienen -le responde ya cansado el padre.
- ¿Y por qué no lo piden prestado ? -pregunta inocentemente.
- Porque lo quieren sólo para ellos, no lo quieren devolver -responde rápidamente el padre.
- Pero eso esta mal papá, y además, ¿por qué lastiman a los que sí lo tienen?
- Porque los que lo tienen no siempre quieren entregarlo, puesto que saben que no lo van a ver más -responde el padre que cada vez se sentía mas raro al responder estas preguntas.

Y al fin el hijo hizo la pregunta que el padre esperaba:
-¿Y por que mataron al perro jefe de la brigada, si él no tenía nada?
- No lo querían matar a él, eso fue sin querer, él estaba con los amos, cuidándolos.
- Pe-pe-pero... ¿cómo qué sin querer? Si la guerra es con los amos, ¿por que le dispararon? - preguntaba con un nudo en la garganta el pequeño, los ojos comenzaban a achicarse y a empañarse por el llanto que aparecía.
- Es que los hombres cuando van a la guerra no piensan bien, y lo que comienza como avaricia pasa a ser odio, y luego no ven a donde disparan, sólo les importa disparar y hacer daño -el padre no podía creer lo que acababa de decir, cosas que siempre vio pero nunca las pensó de esa forma, su cabeza estaba más confusa que la de su hijo.
-¿Y a ti también te van a matar papá? -preguntó el pequeño perrito, ya sentado en sus patas traseras y con un par de lágrimas corriéndole en el hocico.
El padre tembló al escuchar esa pregunta de la boca de su hijo.
- No, por supuesto que no -respondió el padre para que su hijo se tranquilizara, pero por dentro el miedo lo recorría.
- Dejemos de hablar de eso -dijo por fin el padre intentando acomodarse, y llevó a su hijo a buscar algo de agua para lavarse la cara y luego ponerse a jugar, intentando olvidar la conversación.

Ese día ambos padre e hijo aprendieron algo, el hijo aprendió que las balas no crecen en los árboles ni son venenosas, y el padre aprendió que las balas crecen en los árboles de la avaricia que el hombre cultiva, y que el veneno del odio con el que las riega todos los días las hace tan mortales.
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WILSON CRUZ - Montevideo, Uruguay.
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La pintura que ilustra el texto es obra de:
Pescador: título "Pacchamamma".
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Wilson Cruz, es también autor del relato "La boda", que aparece en Lide5-Galería de Las Letras.
Pescador, participa de Linde5-Galería de Arte.

lunes, 1 de septiembre de 2008

Caballos Falabella - Pcia. de Buenos Aires, Argentina.

Estos son los caballos más pequeños del mundo:
LOS CABALLOS FALABELLA
No, estás viendo bien. No son perros, son los caballos Falabella.

Es importante destacar, que los caballos Falabella no son ponis. Aun siendo de pequeñas dimensiones, conservan las mismas características (en proporción), hábitos y alimentación de los caballos normales.








































































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En algunos lugares se los ve paseando por las calles.

¿Cuál es más alto, el perro o el caballo?

Aquí lo tienes junto al caballo más alto del mundo.

Ya es conocido internacionalmente.

¿Será la mascota del futuro?


Establecimiento productor:

www.satlink.com/usuarios/j/jmgfall/esp_.htm

www.falabella.info/foto002.htm

www.falabella.info/visitas.htm

www.falabella.info/registro.htm

Un cuento taoista.


Un hombre se esforzaba cada día de administrar aceite de hígado de bacalao a su perro, porque le habían dicho que eso era bueno para los perros. Cada día sujetaba fuertemente entre las rodillas la cabeza del animal y, entre forcejeos, le obligaba a abrir la boca y a tragar una buena cucharada sopera de aquel remedio.

Un día el perro consiguió soltarse y el aceite fue a parar al suelo. Entonces, ante el asombro de su dueño, el perro lamió el aceite derramado con mucha tranquilidad y dio luego un par de golosos lengüetazos a la cuchara. Fue entonces cuando aquel hombre entendió que lo que el perro rechazaba no era el aceite, sino el modo de administrárselo.

Cuento taoista: "El perro, una parábola sobre la educación".

miércoles, 23 de julio de 2008

Monumentos en el mundo al perro callejero

El domingo 20 de julio de 2008, a las 12hs. en la México DF, se inauguró el "Monumento al Perro callejero", obra de la escultora Girasol Botello. La escultura es de bronce, peso 80 kilos y mide 130 centímetros de altura, y está situada en av. Insurgentes y Moneda.

El objetivo del emplazamientose es crear conciencia sobre el trato a esta especie.

En adhesión a tan loable acontecimiento, vamos a recordar las ciudades que lo han hecho anteriormente.

JUNEAU, ALASKA. . RESISTENCIA, ARGENTINA.
. BRUSELAS, BÉLGICA.
. SAO PAULO, BRASIL.
. ONTARIO, CANADÁ.
. CALI, COLOMBIA.

BARCELONA, ESPAÑA.
CÁDIZ, ESPAÑA
. CÓRDOBA, ESPAÑA

SAN DIEGO, CALIFORNIA, EE.UU.

. GEORGIA, EE.UU.
. OHIO, EE.UU.
. UTAH, EE.UU.
. LONDRES, INGLATERRA. . KUALA LAMPUR, MALASIA. . MOSCÚ, RUSIA.
. WESTERN CASPE, SUDAFRICA.
. DURAZNO, URUGUAY.


... Que el ejemplo cunda y que muchas ciudades vayan uniéndose a esta lista. Ya sabemos que en Punta Arenas, Chile, se erigirá una escultura alusiva con la figura de Chocolate, un perro callejero asesinado a cuchilladas en 2001.
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Ricardo Muñoz José