Tu trato con los animales hablará de ti mejor que tus palabras -R.M.J.

martes, 16 de febrero de 2010

ESOS SERES EXTRAÑOS LLAMADOS ANIMALISTAS

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¿ES REALMENTE TAN DIFÍCIL COMPRENDER QUE SE ABRACE ESA FILOSOFÍA DE RECHAZAR CUALQUIER TIPO DE VIOLENCIA, DE EXPLOTACIÓN O AGRESIÓN GRATUITA A OTROS SERES?
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Si a nadie le parece extraño que me detenga a auxiliar en un accidente de tráfico, suponiendo que todavía no hayan llegado los servicios de emergencia, ¿por qué algunos me califican de chalado si recojo del arcén a un perro que acaba de ser atropellado para llevarlo a un veterinario, y hasta me advierten, a modo de consejo, que dejará en el asiento restos de pelos y de sangre? ¿A alguno de esos le preocuparía las manchas en su tapicería si procediesen de las hemorragias de un señor que se ha abierto la cabeza contra el parabrisas de su coche?, y digo más, ¿se lo pensarían si fuese su propio perro el herido?
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Muy pocos, o ninguno, van a criticar que te manifiestes contra el cambio climático, la contaminación de la atmósfera y de los mares o la deforestación de los bosques. Pero de esos mismos son bastantes los que no comprenden que lo hagas protestando contra la tauromaquia, la experimentación con animales o la industria de la peletería. ¿Por qué en un caso está bien visto y eres un ser comprometido y solidario mientras en el otro, te consideran un infeliz o un soñador, cuando no un perturbador?
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Y no hablemos ya del tema de la alimentación. Todos entienden, en nuestra cultura, que no te meriendes un bocadillo con las tripas embutidas de un pastor alemán, que no te cenes un filete del lomo de un setter irlandes o que no sirvas en la mesa una fuente con un gato siamés troceado y al ajillo. Pero si tampoco quieres hacer eso mismo cuando la víctima es un cerdo, una ternera o un pollo, entonces eres el rarito y el que se empeña en ir en contra de la tradición, de la cultura y hasta de las normas básicas de nutrición.
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Así de peculiares son los valores por los que nos regimos en esta Sociedad. Un perro no se puede cocinar y comer, pero no existe reparo en dejarlo agonizando en el asfalto, o no hay problema en practicar con él la vivisección. Un gato tampoco estará en nuestra dieta, no ya por razones de salud, sino porque nos horroriza que se le introduzca vivo en una olla con agua hirviendo como hacen en otras culturas, pero muchos conductores ni los esquivan o extreman la precaución cuando los ven rondando por una carretera porque saben que en cualquier caso, saldrá perdiendo el animal.

Y a la vaca o al cordero, en cambio, se les puede tener toda su miserable vida encerrados en un espacio minúsculo, engordándolos para al final, descuartizarlos y comérselos.

En definitiva, que evitarle o no a un animal el sufrimiento no depende ya sólo de su especie, sino también del origen del padecimiento, y la consecuencia es que el dolor de un mismo individuo puede horrorizarnos, resultarnos indiferente o incluso estar de acuerdo en que se le cause, todo en función de por qué y cómo le venga provocado. ¿Alguien puede darme una explicación coherente y con un mínimo de ética para este tipo de aberración moral?

Y en cuanto al tener que estar justificando continuamente los motivos de declararse en contra de cualquier tipo de maltrato a los animales, no ya ante los que se los infligen, que con esos el debate, en el caso de ser posible, va por otros derroteros, sino con nuestros allegados, con amigos y familiares, ¿es realmente tan difícil de comprender que se abrace esa filosofía de rechazar cualquier tipo de violencia, de explotación o de agresión gratuitas a otros seres? A mí, lo que se me antoja inconcebible es defender precisamente lo contrario.

No me causa el menor desánimo ser el blanco de las iras o de los insultos de taurinos, cazadores, vivisectores, ganaderos industriales o propietarios de circos con animales; tampoco me asombra la indiferencia de los políticos, de muchos medios de comunicación o de amplios sectores de la Sociedad, pero lo que realmente me duele y no puedo entender, es por qué muchas veces en los míos veo críticas, incomprensión y hasta miradas que parecen ocultar lástima por mis “veleidades” animalistas y por haberme convertido en defensor de “causas perdidas”.

Aquellos, cercanos o no, que sientan que soy yo el equivocado, el majareta o el rebelde sin motivo, quizás puedan explicarme qué piensan de un chino que cuelga por el cuello a un perro vivo de un gancho y lo abre en canal, o al verlos comer los sesos de un mono cuyo corazón todavía palpita, también cuando contemplan como en Tanzania torturan y matan a los albinos para realizar con ellos rituales mágicos, o las ablaciones de clítoris en Sierra Leona.

Tal vez, lo que el cocinero chino o la curandera somalí piensen de ellos al observar su repugnancia, su horror y su rechazo a tales costumbres, sea muy similar a lo que ellos creen de mi. Y es que en definitiva, se trate de hombre, mujer, perro, cerdo o mono, hay algo que las diferentes nacionalidades no pueden alterar y es común en todas ellas: la angustia y el sufrimiento de las víctimas cuando son sometidas a padecimientos terribles o asesinadas. Y existe un aspecto que tampoco debería de depender de cuestiones educativas, de culturas o de códigos penales: la obligación de expresar nuestra repulsa absoluta a que la violencia sobre otros seres forme parte de la conducta humana, sea cual sea la disculpa para ejercerla, la especie del martirizado o el rincón del Planeta donde ocurra.

Imagino que hay una razón muy poderosa para explicar el porqué de esta paradoja en nuestra escala de valores: los intereses económicos. Las industrias que en nuestra Sociedad han encontrado un mercado para sus artículos, se encargan de engrasar continuamente los mecanismos adecuados para que nos parezca no sólo lícito, sino imprescindible seguir consumiendo productos que de un modo u otro, impliquen angustia para animales. De tal modo, y teniendo en cuenta que en otras culturas, los empresarios hacen lo propio según los hábitos de sus clientes, hemos de llegar a la conclusión que la diferencia entre el bien y el mal no radica en el hecho en si, sino en nuestra percepción del mismo en función de lo que nos han presentado como virtuoso o como perverso. En todo caso, una justificación muy pobre y que sólo puede servir para aquellos que no tengan el menor interés en reflexionar sobre las consecuencias de sus actos.

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Texto escrito por:
JULIO ORTEGA FRAILE

http://findelmaltratoanimal.blogspot.com/2010/01/esos-seres-extranos-llamados.html

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LOS ANIMALES: EL SILENCIO DE LOS INOCENTES.

4 comentarios:

La pandilla dijo...

Sin palabras te escribo entre lagrimas , no somos locos ni extraños pero es asi tal cual como lo explicas , he ido a muchas marchas por los derechos de los animales y me da tristeza ver que seamos tan poquitos , quisiera que repletaramos las calles pero muchos por " verguenza" o porque se yo que razon no van .
Me da trsiteza ver la indiferencia hacia nuestros hermanos pequeños , no se a donde llegara nuestro mundo si cada vez las personas endurecen tanto su corazon y no son capaces de darse cuenta de que la tierra es una , somos uno con la naturaleza y nuestros animales que podemos vivir en armonia y sin destruccion y muerte .
Un abrazo enorme para ti y que no eres extraño, eres un ser precioso y compasivo y por eso Dios te bendiga eternamente amigo .

Tiziana(+que4patas) dijo...

Te dejo un recorte

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-¿Estoy curada?
-No. Usted es una persona diferente, queriendo ser igual. Y esto, desde mi punto de vista, es considerado una enfermedad grave.
-¿Es grave ser diferente?
-Es grave forzarse a ser igual: provoca neurosis, psicosis, paranoia. Es grave querer ser igual porque eso es forzar a la naturaleza e ir contra las leyes de Dios, que en todos los bosques y selvas del mundo no creo una sola hoja igual a la otra. Pero usted considera una locura ser diferente, y por eso escogió Villete para vivir(el famoso y temido manicomio que existía desde 1991 en Eslovenia). Porque aquí, como todos son diferentes, usted pasa a ser igual que todo el mundo ¿lo ha entendido?
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-Por no tener el valor de ser diferente, las personas van contra la naturaleza y el organismo comienza a producir Vitriolo, o Amargura, como vulgarmente se conoce a ese veneno.

Extracto del libro de Paulo Coelho: “Verónica decide morir”

johannaepc dijo...

Bueno yo me di cuenta de todo esto desde muy temprano para muchos... Yo soy una de las tantas personas a las q han criado comiendo carne, con la idea de q es algo normal y parte de una nutrición balanceada.. comía de todo, desde pollo, res, cerdo, pescado.. hasta pulpo, cangrejo y que se yo si hasta gato.. cosa q al pensarlo me desagrada mucho ya q mis animales preferidos son los felinos.. debo aclarar que no he llegado a extremos como para comer mono o algún animal parecido.. pero si lo piensas bien, uno nunca sabe lo que come en realidad, quien sabe si ese muslo de pollo q pediste en un restaurante en realidad pertenecía a un perro, o caballo… es algo real, ya ha ocurrido… Ese fue mi pasado, pues ahora soy vegetariana, umm… bueno no del todo, soy mejor dicho ovolactovegetariana, ósea, aunque no como carne si consumo sus derivados, en pocas palabras los demás productos que esos animales ofrecen, como los huevos, la leche, el queso, el yogur y demás alimentos… Estoy consciente de los maltratos que reciben aun sin utilizar su carne, los animales son exageradamente explotados para nuestro propio consumo diario, no entiendo como todas esas cosas provenientes de animales pudieron llegar a formar parte de nuestra nutrición, es algo extraño… se supone q la leche de vaca debe ser naturalmente solo para los terneros y todos los huevos deberían ser fertilizados a voluntad y convertirse en futuros pollitos… es un tema verdaderamente amplio y poco importante para más del 60% de la población mundial… la sociedad prácticamente nos obliga a consumir mas y mas todos y cada uno de estos productos… llaman a los vegetarianos raros, estúpidos, locos y demás.. incluso a las personas que cuidan al planeta les llaman hippies.. siempre denigran a los q somos diferentes…. Otra cosa q tampoco puedo entender es el porqué las personas pueden arrasar rápidamente con un filete de res, pero al momento de saber cómo los matan se sienten mal y no pueden soportar ver el sufrimiento q recibe ese pobre animal… En si, existen muchas maneras en las q el ser humano maltrata y explota animales a diestra y siniestra, ya sea por alimentación, ciencia, belleza, moda, deporte o incluso por placer propio… es simplemente bestial, inhumano.. umm… la verdad me quedo sin palabras… Muy buen tema, un millón de felicitaciones, tienes mi apoyo al 100%. ABAJO AL ABUSO INDISCRIMINADO DE ANIMALES INDEFENSOS!! Atte: Umiko

valeria blasco escobar dijo...

Sinceramente este pais da asco! hay productos mas sanos y lo digo con 16 años los animales son animales y nosotros somos peores que ellos que razones tenemos para matar a un animal ¿comer? existen vegetales parecemos gilipollas una falta de respeto muy grande estas fotos los perros son animales inocentes.